{"id":202,"date":"2008-03-01T00:00:21","date_gmt":"2008-02-29T23:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/?p=202"},"modified":"2024-04-12T19:31:54","modified_gmt":"2024-04-12T17:31:54","slug":"alma-morisca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/2008\/03\/01\/alma-morisca\/","title":{"rendered":"La tercera Espa\u00f1a: el alma morisca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">(2\u00aa parte del ensayo &#8216;<a href=\"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/2008\/03\/05\/al-andalus\/\">Al-Andalus: del mito asumido al Renacimiento<\/a>&#8216;<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"#_ftn1\"> <sup>1<\/sup><\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El fen\u00f3meno morisco en la Espa\u00f1a posterior al XVI requiere, al menos, tres posibles acercamientos diferenciables:<br \/>\n1.\u2014 El grupo poblacional morisco enquistado, muy particularmente en las serran\u00edas andaluzas, cuya alienaci\u00f3n con respecto al modelo de Estado de los Habsburgo propici\u00f3 su constituci\u00f3n en <em>maquis andalus\u00ed<\/em>.<br \/>\n2.\u2014 La moda morisca como resistente influencia costumbrista andalus\u00ed en campos como la gastronom\u00eda o artesan\u00eda, pero tambi\u00e9n en artes como la cetrer\u00eda o incluso alquimias y medicinas de tinte alternativo. En gran parte de los casos, <em>morisco<\/em> era m\u00e1s adjetivo que sustantivo \u2014ya vendr\u00e1 el tiempo de sustantivar\u2014, en una Europa en proceso de <em>des-orientalizaci\u00f3n<\/em> que manten\u00eda t\u00e9rminos como <em>turquesco<\/em> o el citado <em>morisco<\/em> en creciente acepci\u00f3n peyorativa o a veces mist\u00e9rica y jof\u00f3rica<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"#_ftn2\"><sup>2<\/sup> <\/a>. Con el perjuicio que esto \u00faltimo pod\u00eda acabar acarreando en una sociedad delatora y temerosa de reg\u00edmenes inquisitoriales.<br \/>\n3.\u2014 En tercer lugar, lo morisco resultar\u00eda remitir al injerto y disoluci\u00f3n posterior de los remanentes culturales andalus\u00edes. Se trata de un algo as\u00ed como <strong><em>alma morisca<\/em><\/strong>, y equivaldr\u00eda a cuanto podemos denominar <em>mudejarismo<\/em> en el campo concreto del arte, si bien en los modos y modas culturales intervendr\u00eda sutil pero decisivamente en la forja de una cierta <em>Tercera Espa\u00f1a<\/em>; la que no era inquisitorial ni fue expulsada. La muy le\u00edda e inquieta que tardar\u00eda en ubicarse pero acabar\u00eda haci\u00e9ndolo para mayor gloria del Siglo de Oro. Esta Tercera Espa\u00f1a encontrar\u00eda enormes dificultades para plegarse a un modelo de Estado nacional\u2014cat\u00f3lico y castellanista. Asimismo provocar\u00eda los deslices de impronta \u00e9tica y cuestionadora que propiciar\u00edan \u2014por ejemplo\u2014 la extra\u00f1a asimilaci\u00f3n del llamado <em>erasmismo espa\u00f1ol<\/em> o mil y una corrientes heterodoxas como los <em>alumbrados<\/em>.<br \/>\nEsta es probablemente la Tercera Espa\u00f1a normalizadora de un pasado tomado como ajeno y que debe explicar la alimentaci\u00f3n renacentista que tuvo lugar en Espa\u00f1a por efecto de un siempre minusvalorado pre-renacimiento euro-\u00e1rabe; andalus\u00ed para m\u00e1s se\u00f1as. Es \u00e9sta la Tercera Espa\u00f1a que \u2014en palabras de Garc\u00eda C\u00e1rcel\u2014 <em>quiso y no pudo evitar la confrontaci\u00f3n de 1640. La Espa\u00f1a condenada a ser \u201cla Espa\u00f1a que no pudo ser\u201d, como tantas veces a lo largo de nuestra historia<\/em><a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"#_ftn3\"><em> <sup>3<\/sup><\/em><\/a>. En la puesta por escrito y proyecci\u00f3n dogm\u00e1tica de nuestra historia, la versi\u00f3n hispana del <em>mito del eterno retorno<\/em> \u2014Mircea El\u00edade<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"#_ftn4\"><sup>4<\/sup> <\/a>\u2014 cruza un puente aislacionista: la negaci\u00f3n de al-Andalus; el temor a haber sido algo tomado despu\u00e9s como ajeno, extra\u00f1o. Alienante en el monoparental tratamiento de las fuentes culturales europeas.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El <em>cierre de Espa\u00f1a<\/em> preconizado desde un r\u00e9gimen \u2014dec\u00edamos\u2014 nacional-cat\u00f3lico y castellanista, dejaba fuera de circulaci\u00f3n a un modelo de<em> poder ser por haber ya sido<\/em>, ahorcado as\u00ed en un tiempo coincidente con el eclipse de lo \u00e1rabe en el Mediterr\u00e1neo, motivado en parte por cuatro factores:<\/p>\n<ol style=\"text-align: left;\">\n<li>La circunvalaci\u00f3n portuguesa de \u00c1frica en 1497 <em>puenteaba<\/em> las redes del comercio \u00e1rabe.<\/li>\n<li>Un islam ya turco ser\u00e1 el que capitalice el enfrentamiento mediterr\u00e1neo desde la toma de Constantinopla (1463).<\/li>\n<li>El <em>maquillaje<\/em> castellanista de Granada (1492).<\/li>\n<li>Y, por \u00faltimo, la imprenta europea, latina, se presentar\u00eda como la nueva revoluci\u00f3n cultural menospreciada por un ya rancio mundo \u00e1rabe anclado en el \u00fanico valor manuscrito de su alfabeto.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: left;\">Si a lo anterior a\u00f1adimos la llegada de la plata americana a los futuros bancos europeos, podemos retomar aquella idea del <em>eclipse de lo \u00e1rabe<\/em> y extraer como conclusi\u00f3n lo extra\u00f1o, atemporal, ajeno y amenazante en que debi\u00f3 presentarse lo post-andalus\u00ed; ya morisco, ya sutilmente mud\u00e9jar desde el Mediterr\u00e1neo hasta la Nueva Espa\u00f1a, el actual M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>3<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En esa aludida versi\u00f3n hispana del <em>mito del eterno retorno<\/em>, la \u00e9poca \u00e1urea m\u00e1s acorde con el reflejo ideal de los tiempos ser\u00eda la Hispania visigoda cristiana, para re-interpretaci\u00f3n de la cual se acu\u00f1\u00f3 <em>a posteriori<\/em> la falacia de la reconquista. Como si casi ocho siglos de propia andadura en otro idioma \u2014el \u00e1rabe era la lengua del momento en el Mediterr\u00e1neo\u2014 respondiesen a un sue\u00f1o, un rapto de voluntad moment\u00e1neo. La Europa renacentista se pretend\u00eda esencialmente greco-latina, recuperada al fin de una pesadilla alienante. Y en modo alguno se tuvieron en consideraci\u00f3n las diversas fuentes orientales de esos renacimientos, tales como la fronteriza Sicilia, las orientalizaciones venecianas, el permanente trasiego comercial con Constantinopla, o este espacio europeo en \u00e1rabe llamado al-Andalus.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta \u00faltima fuente pre-renacentista, al-Andalus, se filtr\u00f3 en la Europa que as\u00ed propiciaba en gran parte a trav\u00e9s de varios canales:<\/p>\n<ol style=\"text-align: left;\">\n<li>Las traducciones en torno a la Escuela de Toledo.<\/li>\n<li>Las m\u00e1s desperdigadas versiones latinas de obras e ideas andalus\u00edes merced a la tr\u00e1gica di\u00e1spora jud\u00eda expulsada de aquella Espa\u00f1a cerrada; particular segunda Espa\u00f1a erradicada que transport\u00f3 en sus alforjas la cultura andalus\u00ed.<\/li>\n<li>Y por \u00faltimo se filtr\u00f3 tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la constituci\u00f3n de la aqu\u00ed tratada Espa\u00f1a morisca, mud\u00e9jar, o en todo caso en trance de disimulada adaptaci\u00f3n a los tiempos.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>4<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta Tercera Espa\u00f1a, inc\u00f3moda en el <em>cors\u00e9<\/em> de los tiempos casticistas, debi\u00f3 fingir olvidar que hab\u00eda nacido del rechazo; la negaci\u00f3n a asimilar lo andalus\u00ed como parte habitable de nuestra historia. Y valga, por oportuna, esta referencia a la terminolog\u00eda y pensamiento de Am\u00e9rico Castro relativa a que <em>no habitamos nuestra historia<\/em>. Cuanto suele ocurrir con inmuebles vac\u00edos tuvo y tiene lugar con esa parte de nuestra historia deshabitada: que vino a ser ocupada por orden de una limitad\u00edsima percepci\u00f3n del devenir hist\u00f3rico cual es la biograf\u00eda de las religiones, pasando a reivindicarse lo andalus\u00ed desde lo estrictamente isl\u00e1mico contempor\u00e1neo. As\u00ed, hoy d\u00eda se permite un pakistan\u00ed \u2014pongamos por caso\u2014 sentir que al-Andalus forma parte de su memoria hist\u00f3rica, en dislate semejante a si reivindicase un nicarag\u00fcense \u2014pongamos tambi\u00e9n por caso\u2014 los logros culturales de Bizancio por el mero y mismo hecho de compartir religi\u00f3n mayoritaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">De nuevo: el abandono de una parte de nuestra historia habitable preludia la reivindicaci\u00f3n ajena \u2014enajenaci\u00f3n\u2014 y el olvido de unos tiempos lim\u00edtrofes. Y algo parecido debi\u00f3 ocurrir al compartir tiempo y espacio mediterr\u00e1neo aquel post-andalus morisco y mud\u00e9jar ante la entrada en escena del enemigo p\u00fablico de Europa: el turco. Ya no se trataba s\u00f3lo del mito del eterno retorno que <em>puenteaba<\/em> el ilustrado tiempo \u00e1rabe de Europa \u2014al-Andalus\u2014 m\u00e1s lejos a\u00fan, lo morisco era asimilado con el enemigo, en ese tiempo inaugural \u2014de largo \u00e9xito\u2014 con excusa religiosa para las guerras comerciales. La asimilaci\u00f3n heterodoxa, la ocultaci\u00f3n o la <em>huida al monte<\/em> ser\u00edan las \u00fanicas alternativas para la Espa\u00f1a que a\u00fan no hab\u00eda dejado de ser y ya no deb\u00eda seguir siendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>5<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">As\u00ed, junto al enfoque de Am\u00e9rico Castro sobre la olvidada habitabilidad de nuestra historia, un enfrentado S\u00e1nchez Albornoz certificaba la defunci\u00f3n de una Espa\u00f1a inconclusa. Afirma el citado \u2014y dest\u00e1quese su alineamiento con la tesis de las religiones como sujetos de la historia\u2014: <em>el islam, al morir en al-Andalus, conclu\u00eda de envenenar <\/em>&lt;sic&gt; <em>a Espa\u00f1a<\/em><a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"#_ftn5\"><em><sup>5<\/sup><\/em> <\/a>. Pero no; al-Andalus andaba filtr\u00e1ndose en la Europa de las ideas cient\u00edficas<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a href=\"#_ftn6\"><sup>6<\/sup> <\/a>, as\u00ed como en la Espa\u00f1a de las mentalidades camufladas; aquella Espa\u00f1a morisca rumbo al Siglo de Oro. La misma Tercera Espa\u00f1a olvidada que eclosion\u00f3 en un determinado ambiente cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Por ejemplo: apunta en este sentido Juan Goytisolo cuando suele definir un libro que conoce bien, el Quijote, como <em>arma contra el olvido;<\/em> contra el <em>patente memoricidio<\/em> que hemos perpetrado. En este sentido, resulta esclarecedor el modo en que la Espa\u00f1a <em>de alma morisca<\/em> se cuela por resquicios diversos de ese citado Quijote memorioso. Por centrarnos en un caso, al final del cap\u00edtulo 9 \u2014a\u00fan en la primera parte\u2014, en el cinematogr\u00e1fico <em>corte de escena <\/em>al estilo de los <em>y continuar\u00e1\u2026<\/em> de los seriales televisivos, nos presenta magistralmente Cervantes a Alonso Quijano y el Vizca\u00edno congelados narrativamente, espadas en alto. Confiesa entonces el autor que en ese punto conclu\u00eda el manuscrito compilado por aquel supuesto Cide Hamete Benengeli \u2014pretendido <em>historiador ar\u00e1bigo<\/em>\u2014. Pues bien, al retomarse la narraci\u00f3n en el siguiente cap\u00edtulo, se plantea el autor que debe ser buscada la continuaci\u00f3n manuscrita, dedic\u00e1ndose a ello en un mercado de Alcal\u00e1. Al poco, celebra el narrador haber hallado un cartapacio que conten\u00eda otras aventuras del sin par caballero don Quijote. Pero resulta \u2014en coherencia con la ficci\u00f3n anterior\u2014 que estaba escrito en \u00e1rabe.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>6<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">He aqu\u00ed una ilustrativa primera noticia sorprendente: a\u00fan se venden textos \u00e1rabes por los mercados de principios de los 1600. \u00bfQui\u00e9n los leer\u00eda? La segunda noticia sorprendente no lo es menos; Cervantes se plantea buscar a alguien que lo traduzca, y lo halla de inmediato: a\u00fan se presentan abiertamente <em>trujimanes<\/em> \u2014traductores\u2014 del \u00e1rabe. Y la tercera es la m\u00e1s sutil noticia de las tres. Efectivamente, seg\u00fan va avanzando el traductor en su lectura, se trata a todas luces de la historia continuada de Don Quijote, y en ella aparece por vez primera un personaje esencial; Do\u00f1a Dulcinea del Toboso. En la descripci\u00f3n que sigue de la enamorada del Quijote, el traductor debe parar un momento para re\u00edr, dado que \u2014seg\u00fan va leyendo\u2014 Dulcinea ten\u00eda gran mano para salar cochinos a la puerta de su casa. \u00bfQui\u00e9n deb\u00eda hacer alarde de comer cochino, y para ello salarlo a la puerta de su casa?. Por eso r\u00ede el traductor, porque ha reconocido a una igual. Dulcinea es morisca o hija de tales. Porque debe mostrar aireada porcofilia en una \u00e9poca de dudosa b\u00fasqueda de <em>sangre limpia<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Claro, es la Espa\u00f1a de las apariencias. Y el morisco que as\u00ed se presente puede atraer las iras dogm\u00e1ticas del Estado cerrado. Por eso este Quijote, definido antes como <em>arma contra el olvido<\/em>, incluye otra profunda y \u00e1spera cr\u00edtica al estado de las cosas. En el cap\u00edtulo 37 de la primera parte aparece en una venta un pasajero que por su traje mostraba ser cristiano llegado de tierra de moros. Cervantes est\u00e1 auto-retrat\u00e1ndose como <em>galeote de ida y vuelta <\/em>en el cruel destino de tantos espa\u00f1oles, entre condenados, huidos, o entre los llamados <em>elches<\/em>; los renegados. Este cristiano venido de tierra de moros y del cap\u00edtulo 37 trae una acompa\u00f1ante: la mora Zoraida, que ya no quiere ser conocida como tal sino como Mar\u00eda, en recuerdo de la madre de Jes\u00fas a la que rezaba siendo ni\u00f1a por complicidad con su aya cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>7<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta Zoraida\/Mar\u00eda, en todo caso morisca por su vestimenta, vino huida junto con el liberado de tierra de moros y con el \u00fanico objetivo de ser cristiana. Y su prop\u00f3sito revelado levanta un elocuente silencio entre la audiencia de aquella venta tertuliana. Porque saben que ya Espa\u00f1a se ha cerrado, y no es tiempo de ser sino de parecer; ya la firme convicci\u00f3n \u00e9tico-religiosa de una fervorosa creyente no va a poder adoptar a Zoraida\/Mar\u00eda en tierras de apariencias. Se muestra aqu\u00ed Cervantes \u2014en tal historia de la rechazada Zoraida\u2014 sutil heraldo de la Tercera Espa\u00f1a de alma morisca en sus formas e in\u00fatilmente limpia en su intenci\u00f3n. Y no pensemos que mueve al autor alineamiento alguno con el turco de su tiempo, ni mucho menos. Antes bien, la inteligencia creativa de Cervantes establece por fin la necesaria brecha existente entre lo morisco propio y lo turco ajeno.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Inequ\u00edvocamente militante contra lo turco \u2014en todos los sentidos\u2014, Cervantes resume el aura cruzada de Don Quijote en los versos que a \u00e9ste dedica el interpretado caballero Orlando, incluidos en las recomendaciones iniciales del texto: <em>ser\u00e1s como yo si al soberbio moro domas<\/em>, le dice Orlando incidiendo en esa brecha cervantina que separa al sentido del Estado en su tiempo \u2014enfrentado a la pirater\u00eda y sultanato turcos\u2014 de aquello de donde venimos, lo que somos; lo que lleva Espa\u00f1a en su interior acallado por el miedo a represalias de un nacional\u2014catolicismo castellanista \u2014dec\u00edamos\u2014, atento a las formas y no a los contenidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>8<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Por eso se incluye a Cervantes en la n\u00f3mina de los ilustres erasmistas espa\u00f1oles. Es aquello repetido por Bataillon acerca de que <em>Erasmo era holand\u00e9s, pero el erasmismo es espa\u00f1ol<\/em>. La propia sorpresa que expres\u00f3 el mismo Erasmo de Rotterdam ante el hecho de su \u00e9xito en Espa\u00f1a apunta en este sentido. Erasmo estaba proclamando una revoluci\u00f3n \u00e9tica; una vivencia cristiana basada en la espiritualidad interior, alejada del formalismo extravagante que el catolicismo hispano andaba hipertrofiando, exagerando por aquello \u2014sin duda\u2014 de deber mostrarse con el furor del ne\u00f3fito \u2014fingido\u2014 en la Espa\u00f1a de alma morisca que a\u00fan palpitaba. No; aquella cripto-cristiana convencida, aquella <em>mora que en el alma es grande cristiana<\/em>, Zoraida, s\u00f3lo podr\u00e1 ser espa\u00f1ola si la patria cervantina se <em>erasmizaba <\/em>por completo. Si se popularizaba aquella bandera del erasmismo llamada equ\u00edvocamente <em>el cuerpo m\u00edstico de Cristo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es un hecho historiogr\u00e1fica e historiol\u00f3gicamente demostrable aquello de que <em>en Espa\u00f1a, un experto es un extranjero que viene a hablar de cualquier cosa<\/em>. A los efectos de revoluciones culturales, esto se traduce en que siempre que hubo una repentina ilustraci\u00f3n colectiva \u2014ll\u00e1mese krausismo, afrancesamiento, el erasmismo que nos ocupa o incluso la previa orientalizaci\u00f3n andalus\u00ed\u2014, el proceso fue siempre aut\u00f3ctono, y la excusa referencial siempre exterior. Es Espa\u00f1a pa\u00eds de recetas avaladas, al\u00e9rgica a experimentos. Esto explica en parte la necesidad de llamarse erasmista aquella Tercera Espa\u00f1a en la que a\u00fan palpita lo gen\u00e9rico morisco, por m\u00e1s que se pongan a salar cochinos a la puerta de la casa, como aquella Dulcinea ilustrativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>9<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Cuando afirm\u00e1bamos que el erasmismo aspiraba al llamado <em>Cuerpo m\u00edstico de Cristo<\/em>, lo tild\u00e1bamos de equ\u00edvoco porque puede sonar a una de tantas cantinelas clericales sin sentido real m\u00e1s all\u00e1 de lo altisonante. Pero para los erasmistas, la llamada al <em>Cuerpo m\u00edstico de Cristo<\/em> era un canto ecum\u00e9nico. Ese <em>Cuerpo<\/em> representaba la sociedad completa, hermanada al fin. Y de aqu\u00ed la simbolog\u00eda del Cristo hermano. Un solo cuerpo social en que el rico, el pobre, el morisco y el obispo pudieran convivir en una religi\u00f3n de m\u00ednimos formales y m\u00e1ximos de contenido. Es, evidentemente a lo \u00fanico que pod\u00eda aspirar la a\u00fan enorme cantidad de cripto-musulmanes y cripto-jud\u00edos que \u2014a\u00fan sin saberlo\u2014 se reservaban un l\u00f3gico cuestionamiento de dogmas cristianos basados estrictamente en lo formal.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En este sentido, y a\u00fan a riesgo de extralimitarnos en el tratamiento de esta Tercera Espa\u00f1a, la que no era inquisitorial \u2014una\u2014 ni fue expulsada \u2014dos\u2014, cabe resaltar que logr\u00f3 a duras penas asimilarse con ciertos \u00e9xitos de filtraci\u00f3n. Por ejemplo: mucho despu\u00e9s \u2014llegar\u00eda hasta 1854\u2014, a los dominicos encargados de extender el manto dogm\u00e1tico de la Espa\u00f1a nacional-cat\u00f3lica les sorprendi\u00f3 \u2014hasta el punto de oponerse fieramente\u2014 la ya largu\u00edsima obsesi\u00f3n sure\u00f1a por la llamada Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda. Tal extra\u00f1a obsesi\u00f3n fue elevada a dogma por presi\u00f3n popular en uno de esos citados \u00e9xitos de filtraci\u00f3n de la Tercera Espa\u00f1a. De hecho, el que Mar\u00eda naciese sin m\u00e1cula no responde a un tratamiento evang\u00e9lico can\u00f3nico de la Virgen Mar\u00eda, sino que refleja a la perfecci\u00f3n el sentido cor\u00e1nico, por contagio sin duda de evangelios ap\u00f3crifos que la muy mariana Tercera Espa\u00f1a guardaba en su alma morisca. El alma mariana de la quijotesca Zoraida.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>10<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pues bien; aquella Tercera Espa\u00f1a etiquetada como erasmista y con necesidad ecum\u00e9nica, desheredada y cripto-her\u00e9tica; heterodoxa en cualquier caso, necesit\u00f3 mostrar \u00e9ticamente su posibilidad de sumarse y purificar a la creciente <em>patria de campanario<\/em>, como la definir\u00eda mucho despu\u00e9s Miguel de Unamuno. Se hizo erasmista por aquello de buscar \u2014dec\u00edamos\u2014 injertos for\u00e1neos para necesidades e inquietudes propias de un tiempo en que la gente \u2014como la bruja del cervantino <em>Coloquio de los perros<\/em>\u2014, <em>rezaba poco y en p\u00fablico, murmuraba mucho y en privado<\/em>. La Espa\u00f1a de los golpes de pecho que el pueblo de alma morisca \u2014sorprendentemente ilustrado\u2014 no pod\u00eda compartir.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Aquel erasmismo como estado de opini\u00f3n \u00e9tico deber\u00eda, as\u00ed, considerarse postrimer\u00eda her\u00e1ldica de un al-Andalus \u2014por lo mismo\u2014 pre-renacentista. Lejos del <em>borr\u00f3n y cuenta nueva<\/em>, la l\u00f3gica de la historia como secuencia continuada de nuevos comienzos se presenta as\u00ed m\u00e1s comprensible. Lejos tambi\u00e9n del posterior trauma sociol\u00f3gico de deber superar un <em>memoricidio<\/em> porque, en Historia, todo proceso ninguneado prepara su venganza. Por lo dem\u00e1s \u2014y de nuevo\u2014 ese erasmismo en tanto que estado de opini\u00f3n ecum\u00e9nica, y como proclama de que en Espa\u00f1a cab\u00edan todos, buscaba un desarrollo \u00e9tico\u2014social resumidor de un tiempo \u2014acaso smb\u00f3lico\u2014 ilustrativamente descrito por Jorge Luis Borges como <em>la Espa\u00f1a del islam, de la c\u00e1bala y de la noche oscura del alma<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>11<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tales logros sint\u00e9ticos, ocupados del bien com\u00fan, han sido gen\u00e9ricamente definidos por Karen Armstrong como tiempos de encrucijada y gran transformaci\u00f3n, prometedores de bien social y comprometidos m\u00e1s con el ser humano que con el dogma<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"#_ftn7\"><sup>7<\/sup><\/a>. Es probable que fuera esa la verdadera y m\u00e1s valiosa Espa\u00f1a imperial, y no \u2014o no s\u00f3lo\u2014 la de los barcos. Aquellos, al menos, parecen ser los ca\u00f1amazos entre los que se tram\u00f3 la Tercera Espa\u00f1a. La alternativa al olvido pod\u00eda pasar por la m\u00e1s ilustre re-definici\u00f3n de una posible voluntad de vida en com\u00fan. Alternativa tambi\u00e9n \u2014y eso lo supieron ver los m\u00e1s versados erasmistas\u2014 a la Espa\u00f1a cerrada de <em>cruzazo, campanario, hoguera y expulsi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Un buen conocedor de esta Tercera Espa\u00f1a, Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez Mart\u00ednez \u2014impulsor desde los Estados Unidos del llamado <em>Proyecto del Ensayo Hisp\u00e1nico<\/em>\u2014 traza el muy ilustrativo paralelismo ejemplificador de un cambio sustancial de mentalidades. Se trata de comparar el epitafio de Fernando III el Santo y el de los Reyes Cat\u00f3licos. El primero, redactado en lat\u00edn, castellano, hebreo y \u00e1rabe, remite a su tiempo de acu\u00f1aci\u00f3n; el del nuevo rey hijo, Alfonso X el Sabio. El que escribi\u00f3 en una de sus <em>Cantigas<\/em>: <em>Dios es aquel que puede perdonar a cristianos, jud\u00edos y moros con tal que tengan en \u00c9l bien firmes sus convicciones<\/em>. Frente a esto, el epitafio de los Cat\u00f3licos reza as\u00ed: <em>Monumento erigido a la memoria de Fernando de Arag\u00f3n e Isabel de Castilla, hombre y mujer iguales, ante los que se postr\u00f3 la secta de los mahometanos y quienes erradicaron a los her\u00e9ticos jud\u00edos<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"#_ftn8\"> <sup>8<\/sup><\/a>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>12<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El cambio cualitativo entre ambas concepciones de la Corona se intensific\u00f3 inexorablemente en el mismo sentido m\u00e1s all\u00e1 de los Cat\u00f3licos hasta adentrarse en el tiempo de los Habsburgo. Especialmente el <strong>cambio de tornas que represent\u00f3 la muerte de Carlos V en 1558<\/strong>. La Espa\u00f1a de la contrarreforma no iba a incluir a conversos explicitados en tanto que heterodoxos; no contendr\u00eda entre sus fronteras a Tercera Espa\u00f1a alguna que plantease di\u00e1logos sociales, a la postre nada alejados de determinados discursos reformistas nor-europeos coet\u00e1neos. Es decir; de alg\u00fan modo, el erasmismo espa\u00f1ol \u2014que cubr\u00eda con su c\u00e1lido manto \u00e9tico al <strong>alma morisca hispana\u2014 europeizaba cuestionamientos dogm\u00e1ticos en l\u00ednea con cuanto la Reforma planteaba<\/strong>, en contra \u2014con el tiempo\u2014 del siguiente Emperador Felipe II. Emperador hijo \u2014que no seguidor en este sentido\u2014 de un Carlos V sujeto impulsor de una <em>Respublica Christiana<\/em>; por efecto del contagio ilustrativo de su secretario de cartas latinas, el erasmista sin par Alfonso de Vald\u00e9s. Pero todo ir\u00eda cambiando con el giro imperial-catolicista de Felipe II.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La Tercera Espa\u00f1a de vieja alma morisca concordaba con las ideas modernas y revolucionarias europeas. Siendo ambas corrientes \u2014alma morisca y Reforma\u2014, sujeto de persecuci\u00f3n por igual as\u00ed como de confusi\u00f3n posterior historiogr\u00e1fica. Aquel posible <em>Cuerpo m\u00edstico<\/em> \u2014sociedad igualitaria\u2014 integrador en tanto que alternativa al catolicismo de cu\u00f1o m\u00e1s integrista, pod\u00eda sumar a post-jud\u00edos, conversos, mud\u00e9jares, cripto-moriscos, alumbrados y erasmistas de diverso pelaje, remisos todos a la llamada <em>tiran\u00eda de la costumbre<\/em> \u2014en terminolog\u00eda erasmiana\u2014. Es interesante recalcar esto: la Tercera Espa\u00f1a de alma morisca concordaba con el esp\u00edritu de la Reforma europea. Y aqu\u00ed encajar\u00eda a la perfecci\u00f3n la pieza de personajes claves de este tiempo convulso como los c\u00e9lebres <em>fugados del r\u00e9gimen <\/em>Casiodoro de Reina, Antonio del Corro, y Cipriano de Valera. O tantos otros perseguidos \u2014y tantos masacrados\u2014 en la Espa\u00f1a que limpiaba por igual pasado y futuro; alma morisca de tercera posibilidad y futuro reformista de unas ideas que hoy hace ya decenios han sido asimilados dogm\u00e1ticamente hasta en el seno del catolicismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>13<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los tres citados, y en particular Casiodoro de Reina, son un\u00a0 eslab\u00f3n perdido de la Tercera Espa\u00f1a. Casiodoro, primer traductor de la Biblia al espa\u00f1ol, desafiaba a los prescriptores de un estado doctrinal que dejaba la lectura e interpretaci\u00f3n de la Biblia latina al clero. As\u00ed se mandaba, porque mucho jud\u00edo andaba explicando la Biblia traducida seg\u00fan sus cripto-creencias, y mucho falso converso interpretaba libremente. Casiodoro se vi\u00f3 obligado a abandonar el monasterio de San Isidoro del Campo (Sevilla, Espa\u00f1a) en 1557 \u2014coincidiendo con el cambio de emperador\u2014 y publicar su c\u00e9lebre traducci\u00f3n \u2014la <em>Biblia del Oso<\/em>\u2014 en Basilea<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"#_ftn9\"><sup>9<\/sup> <\/a>. La primera traducci\u00f3n \u2014decimos\u2014 de la Biblia, constituida en la futura base de los cristianos protestantes, hab\u00eda surgido de las tierras intermedias de una Andaluc\u00eda con indescriptible alma post-andalus\u00ed; morisca. No en balde Casiodoro hab\u00eda pertenecido a la orden de los Jer\u00f3nimos, y sabido es que tal Orden result\u00f3 refugio de conversos de diverso tipo, que de este modo heterodoxo se sumaban a las mil y una tendencias conciliadoras \u2014in\u00fatilmente\u2014 que aquella Tercera Espa\u00f1a insinuaba al poder establecido. Casiodoro protestar\u00eda en el Frankfurt de 1558 tras la cruel ejecuci\u00f3n del aragon\u00e9s Miguel Servet, martirizado por un mismo esp\u00edritu, en puridad un estado de cosas desalmado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Llegaba el tiempo en que <strong>la plata americana exager\u00f3 hasta la demencia manierista la iconograf\u00eda cristiana. Enfrentado el r\u00e9gimen a modos religiosos interioristas <\/strong>que lo mismo pod\u00edan servir a distintas creencias \u2014Estado miedoso de diversidad, acomplejado de singular pasado caleidosc\u00f3pico\u2014 se retaba con pompa pre-barroca a los resquicios de iconoclastia isl\u00e1mica y jud\u00eda hasta el punto de generar \u2014por ejemplo en el caso de Andaluc\u00eda\u2014 representaciones exageradas del <em>Corpus <\/em>o la Semana Santa. Aquella plata americana resplandec\u00eda en varales repujados, pasos y custodias hipertrofiados, con un mismo alarde para tapiar todo resquicio de morisquidad con religi\u00f3n minimalista; el mismo alarde \u2014decimos\u2014 con que aquella salaba el cochino a la puerta de la casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>14<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En 1527 se hab\u00eda celebrado la llamada Junta de Valladolid como freno pre-contrarreformista ante una serie de ideas florecidas desde la Tercera Espa\u00f1a y distribuidas con celeridad desde Sevilla y Alcal\u00e1 merced al alcance de la imprenta, verdadero instrumento de revoluci\u00f3n cultural. Aquella Tercera Espa\u00f1a se encontraba desubicada por el a\u00fan no lejano <em>corte de digesti\u00f3n<\/em> de la herencia andalus\u00ed as\u00ed como por la creciente presi\u00f3n contraria a la gestante Reforma europea.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Pero no se amilan\u00f3, sino que se volc\u00f3 a publicar razones erasmistas e iluminadas de todo tipo, merced a las cuales hemos podido constatar una fe de vida. Es el caso de los citados Alfonso de Vald\u00e9s o el propio Cervantes. Huelga decir que el fuerte de tales arietes de la conciliaci\u00f3n con el pasado y preparaci\u00f3n para el futuro nunca fue la <em>limpieza de sangre<\/em>, y s\u00ed las galas de humildad intelectual, modestas e irreales, qu\u00e9 duda cabe, a tenor de la formaci\u00f3n que denotaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es, de nuevo, el caso de Cervantes y sus avisos sobre c\u00f3mo acercarse a la <em>Escritura Divina<\/em>, a medio camino entre erasmismo y heterodoxia isidoriana del Campo, por aquello de Casiodoro de Reina. Cervantes recomendaba un acercamiento a libros tales <em>con tantico cuidado<\/em>, aludiendo as\u00ed el autor a las m\u00e1s que probables advertencias persecutorias. En las citas cervantinas a Le\u00f3n Hebreo, su coincidencia con el otro hermano Vald\u00e9s \u2014Juan\u2014 al condenar no todos los libros de caballer\u00eda, o en sus alusiones al <em>Tratado del amor de Dios<\/em> de Fray Crist\u00f3bal de Fonseca, se deja traslucir una sin par <em>com-pasi\u00f3n<\/em> \u2014por aludir a la etimolog\u00eda\u2014 con los devastados por el Estado en cierre. Como aquel morisco Ricote echado de menos por Sancho Panza; su expulsi\u00f3n no comprend\u00eda nadie, pero tampoco nadie movi\u00f3 un dedo por evitarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es \u2014finalmente\u2014 esa Tercera Espa\u00f1a de vieja alma morisca la que habla cuando Alonso Quijano recibe una solemne paliza tras la cual el hidalgo, entre alusiones al <em>romance del moro Abencerraje y la hermosa Jarifa<\/em>, espeta un particular y universal grito que sirve de definici\u00f3n para aquella Espa\u00f1a de memoria traicionada: Yo s\u00ed <strong><em>s\u00e9 qui\u00e9n soy<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"#_ftnref1\">1 <\/a>Emilio Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn, \u201cEl <em>temor de al-Andalus<\/em>; la Tercera Espa\u00f1a\u201d. En: Mercedes Delgado y F\u00e1tima Rold\u00e1n (Eds.), <em>La fascinaci\u00f3n de al-Andalus. Homenaje a Soledad Carrasco Urgoiti<\/em>. Sevilla: Cajasol, 2008, 121<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"#_ftnref2\">2 <\/a>El joforismo: referido a jofor \u2014del \u00e1rabe <em>yufur<\/em>, adivinar. Pron\u00f3stico morisco\u2014<em> DRAE<\/em> s.v. \u201cjofor\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"#_ftnref3\">3 <\/a>Garc\u00eda C\u00e1rcel, \u201cLa Tercera Espa\u00f1a de Cervantes\u201d.\u00a0 <em>ABC<\/em>, 25.8.06, p\u00e1g. 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"#_ftnref4\">4 <\/a>Mircea El\u00edade, <em>El mito del eterno retorno<\/em>. Buenos Aires: Emec\u00e9, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"#_ftnref5\">5 <\/a>Claudio S\u00e1nchez\u2014Albornoz, <em>Espa\u00f1a y el Islam<\/em>. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1943, p\u00e1g. 46.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"#_ftnref6\">6 <\/a>Emilio Gonz\u00e1lez Ferr\u00edn, <em>Rumbo al Renacimiento: ciencia y tecnolog\u00eda en al-Andalus<\/em>. Sevilla: Corporaci\u00f3n Tecnol\u00f3gica de Andaluc\u00eda, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"#_ftnref7\">7 <\/a>Karen Armstrong, <em>The Great Transformation\u2026<\/em>. Londres: Atlantic Books, 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"#_ftnref8\">8 <\/a>Jos\u00e9 Luis Abell\u00e1n, <em>El erasmismo espa\u00f1ol. <\/em>Madrid: Espasa Calpe, 2005. V\u00e9ase el pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez\u2014Mart\u00ednez, p\u00e1g. 35.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"#_ftnref9\">9 <\/a><em>La Biblia del oso: libros hist\u00f3ricos (I) \/ seg\u00fan la traducci\u00f3n de Casiodoro de Reina&#8230; <\/em>\/Ed. Juan Guill\u00e9n Torralba). Madrid : Alfaguara, 2001. Llamada \u201cdel oso\u201d porque en su portada aparece un oso comiendo un panal.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(2\u00aa parte del ensayo &#8216;Al-Andalus: del mito asumido al Renacimiento&#8216; 1) 1 El fen\u00f3meno morisco en la Espa\u00f1a posterior al XVI requiere, al menos, tres posibles acercamientos diferenciables: 1.\u2014 El grupo poblacional morisco enquistado, muy particularmente en las serran\u00edas andaluzas, cuya alienaci\u00f3n con respecto al modelo de Estado de los Habsburgo propici\u00f3 su constituci\u00f3n en maquis andalus\u00ed. 2.\u2014 La moda morisca como resistente influencia costumbrista andalus\u00ed en campos como la gastronom\u00eda o artesan\u00eda, pero tambi\u00e9n en artes como la cetrer\u00eda o incluso alquimias y medicinas de tinte alternativo. En gran parte de los casos, morisco era m\u00e1s adjetivo que sustantivo \u2014ya vendr\u00e1 el tiempo de sustantivar\u2014, en una Europa en proceso de des-orientalizaci\u00f3n que manten\u00eda t\u00e9rminos como turquesco o el citado morisco en creciente acepci\u00f3n peyorativa o a veces mist\u00e9rica y jof\u00f3rica2 . Con el perjuicio que esto \u00faltimo pod\u00eda acabar acarreando en una sociedad delatora y temerosa de reg\u00edmenes inquisitoriales. 3.\u2014 En tercer lugar, lo morisco resultar\u00eda remitir al injerto y disoluci\u00f3n posterior de los remanentes culturales andalus\u00edes. Se trata de un algo as\u00ed como alma morisca, y equivaldr\u00eda a cuanto podemos denominar mudejarismo en el campo concreto del arte, si bien en los modos y modas culturales intervendr\u00eda sutil pero decisivamente en la forja de una cierta Tercera Espa\u00f1a; la que no era inquisitorial ni fue expulsada. La muy le\u00edda e inquieta que tardar\u00eda en ubicarse pero acabar\u00eda haci\u00e9ndolo para mayor gloria del Siglo de Oro. Esta Tercera Espa\u00f1a encontrar\u00eda enormes dificultades para plegarse a un modelo de Estado nacional\u2014cat\u00f3lico y castellanista. Asimismo provocar\u00eda los deslices de impronta \u00e9tica y cuestionadora que propiciar\u00edan \u2014por ejemplo\u2014 la extra\u00f1a asimilaci\u00f3n del llamado erasmismo espa\u00f1ol o mil y una corrientes heterodoxas como los alumbrados. Esta es probablemente la Tercera Espa\u00f1a normalizadora de un pasado tomado como ajeno y que debe explicar la alimentaci\u00f3n renacentista que tuvo lugar en Espa\u00f1a por efecto de un siempre minusvalorado pre-renacimiento euro-\u00e1rabe; andalus\u00ed para m\u00e1s se\u00f1as. Es \u00e9sta la Tercera Espa\u00f1a que \u2014en palabras de Garc\u00eda C\u00e1rcel\u2014 quiso y no pudo evitar la confrontaci\u00f3n de 1640. La Espa\u00f1a condenada a ser \u201cla Espa\u00f1a que no pudo ser\u201d, como tantas veces a lo largo de nuestra historia 3. En la puesta por escrito y proyecci\u00f3n dogm\u00e1tica de nuestra historia, la versi\u00f3n hispana del mito del eterno retorno \u2014Mircea El\u00edade4 \u2014 cruza un puente aislacionista: la negaci\u00f3n de al-Andalus; el temor a haber sido algo tomado despu\u00e9s como ajeno, extra\u00f1o. Alienante en el monoparental tratamiento de las fuentes culturales europeas. 2 El cierre de Espa\u00f1a preconizado desde un r\u00e9gimen \u2014dec\u00edamos\u2014 nacional-cat\u00f3lico y castellanista, dejaba fuera de circulaci\u00f3n a un modelo de poder ser por haber ya sido, ahorcado as\u00ed en un tiempo coincidente con el eclipse de lo \u00e1rabe en el Mediterr\u00e1neo, motivado en parte por cuatro factores: La circunvalaci\u00f3n portuguesa de \u00c1frica en 1497 puenteaba las redes del comercio \u00e1rabe. Un islam ya turco ser\u00e1 el que capitalice el enfrentamiento mediterr\u00e1neo desde la toma de Constantinopla (1463). El maquillaje castellanista de Granada (1492). Y, por \u00faltimo, la imprenta europea, latina, se presentar\u00eda como la nueva revoluci\u00f3n cultural menospreciada por un ya rancio mundo \u00e1rabe anclado en el \u00fanico valor manuscrito de su alfabeto. Si a lo anterior a\u00f1adimos la llegada de la plata americana a los futuros bancos europeos, podemos retomar aquella idea del eclipse de lo \u00e1rabe y extraer como conclusi\u00f3n lo extra\u00f1o, atemporal, ajeno y amenazante en que debi\u00f3 presentarse lo post-andalus\u00ed; ya morisco, ya sutilmente mud\u00e9jar desde el Mediterr\u00e1neo hasta la Nueva Espa\u00f1a, el actual M\u00e9xico. 3 En esa aludida versi\u00f3n hispana del mito del eterno retorno, la \u00e9poca \u00e1urea m\u00e1s acorde con el reflejo ideal de los tiempos ser\u00eda la Hispania visigoda cristiana, para re-interpretaci\u00f3n de la cual se acu\u00f1\u00f3 a posteriori la falacia de la reconquista. Como si casi ocho siglos de propia andadura en otro idioma \u2014el \u00e1rabe era la lengua del momento en el Mediterr\u00e1neo\u2014 respondiesen a un sue\u00f1o, un rapto de voluntad moment\u00e1neo. La Europa renacentista se pretend\u00eda esencialmente greco-latina, recuperada al fin de una pesadilla alienante. Y en modo alguno se tuvieron en consideraci\u00f3n las diversas fuentes orientales de esos renacimientos, tales como la fronteriza Sicilia, las orientalizaciones venecianas, el permanente trasiego comercial con Constantinopla, o este espacio europeo en \u00e1rabe llamado al-Andalus. Esta \u00faltima fuente pre-renacentista, al-Andalus, se filtr\u00f3 en la Europa que as\u00ed propiciaba en gran parte a trav\u00e9s de varios canales: Las traducciones en torno a la Escuela de Toledo. Las m\u00e1s desperdigadas versiones latinas de obras e ideas andalus\u00edes merced a la tr\u00e1gica di\u00e1spora jud\u00eda expulsada de aquella Espa\u00f1a cerrada; particular segunda Espa\u00f1a erradicada que transport\u00f3 en sus alforjas la cultura andalus\u00ed. Y por \u00faltimo se filtr\u00f3 tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la constituci\u00f3n de la aqu\u00ed tratada Espa\u00f1a morisca, mud\u00e9jar, o en todo caso en trance de disimulada adaptaci\u00f3n a los tiempos. 4 Esta Tercera Espa\u00f1a, inc\u00f3moda en el cors\u00e9 de los tiempos casticistas, debi\u00f3 fingir olvidar que hab\u00eda nacido del rechazo; la negaci\u00f3n a asimilar lo andalus\u00ed como parte habitable de nuestra historia. Y valga, por oportuna, esta referencia a la terminolog\u00eda y pensamiento de Am\u00e9rico Castro relativa a que no habitamos nuestra historia. Cuanto suele ocurrir con inmuebles vac\u00edos tuvo y tiene lugar con esa parte de nuestra historia deshabitada: que vino a ser ocupada por orden de una limitad\u00edsima percepci\u00f3n del devenir hist\u00f3rico cual es la biograf\u00eda de las religiones, pasando a reivindicarse lo andalus\u00ed desde lo estrictamente isl\u00e1mico contempor\u00e1neo. As\u00ed, hoy d\u00eda se permite un pakistan\u00ed \u2014pongamos por caso\u2014 sentir que al-Andalus forma parte de su memoria hist\u00f3rica, en dislate semejante a si reivindicase un nicarag\u00fcense \u2014pongamos tambi\u00e9n por caso\u2014 los logros culturales de Bizancio por el mero y mismo hecho de compartir religi\u00f3n mayoritaria. De nuevo: el abandono de una parte de nuestra historia habitable preludia la reivindicaci\u00f3n ajena \u2014enajenaci\u00f3n\u2014 y el olvido de unos tiempos lim\u00edtrofes. Y algo parecido debi\u00f3 ocurrir al compartir tiempo y espacio mediterr\u00e1neo aquel post-andalus morisco y mud\u00e9jar ante la entrada en escena del enemigo p\u00fablico de Europa: el turco. Ya no se trataba s\u00f3lo del mito del eterno retorno que puenteaba el ilustrado tiempo \u00e1rabe de Europa \u2014al-Andalus\u2014 m\u00e1s lejos a\u00fan, lo morisco era asimilado con el enemigo, en ese tiempo inaugural \u2014de largo \u00e9xito\u2014 con excusa religiosa para las guerras comerciales. La asimilaci\u00f3n heterodoxa, la ocultaci\u00f3n o la huida al monte ser\u00edan las \u00fanicas alternativas para la Espa\u00f1a que a\u00fan no hab\u00eda dejado de ser y ya no deb\u00eda seguir siendo. 5 As\u00ed, junto al enfoque de Am\u00e9rico Castro sobre la olvidada habitabilidad de nuestra historia, un enfrentado S\u00e1nchez Albornoz certificaba la defunci\u00f3n de una Espa\u00f1a inconclusa. Afirma el citado \u2014y dest\u00e1quese su alineamiento con la tesis de las religiones como sujetos de la historia\u2014: el islam, al morir en al-Andalus, conclu\u00eda de envenenar &lt;sic&gt; a Espa\u00f1a5 . Pero no; al-Andalus andaba filtr\u00e1ndose en la Europa de las ideas cient\u00edficas6 , as\u00ed como en la Espa\u00f1a de las mentalidades camufladas; aquella Espa\u00f1a morisca rumbo al Siglo de Oro. La misma Tercera Espa\u00f1a olvidada que eclosion\u00f3 en un determinado ambiente cultural. Por ejemplo: apunta en este sentido Juan Goytisolo cuando suele definir un libro que conoce bien, el Quijote, como arma contra el olvido; contra el patente memoricidio que hemos perpetrado. En este sentido, resulta esclarecedor el modo en que la Espa\u00f1a de alma morisca se cuela por resquicios diversos de ese citado Quijote memorioso. Por centrarnos en un caso, al final del cap\u00edtulo 9 \u2014a\u00fan en la primera parte\u2014, en el cinematogr\u00e1fico corte de escena al estilo de los y continuar\u00e1\u2026 de los seriales televisivos, nos presenta magistralmente Cervantes a Alonso Quijano y el Vizca\u00edno congelados narrativamente, espadas en alto. Confiesa entonces el autor que en ese punto conclu\u00eda el manuscrito compilado por aquel supuesto Cide Hamete Benengeli \u2014pretendido historiador ar\u00e1bigo\u2014. Pues bien, al retomarse la narraci\u00f3n en el siguiente cap\u00edtulo, se plantea el autor que debe ser buscada la continuaci\u00f3n manuscrita, dedic\u00e1ndose a ello en un mercado de Alcal\u00e1. Al poco, celebra el narrador haber hallado un cartapacio que conten\u00eda otras aventuras del sin par caballero don Quijote. Pero resulta \u2014en coherencia con la ficci\u00f3n anterior\u2014 que estaba escrito en \u00e1rabe. 6 He aqu\u00ed una ilustrativa primera noticia sorprendente: a\u00fan se venden textos \u00e1rabes por los mercados de principios de los 1600. \u00bfQui\u00e9n los leer\u00eda? La segunda noticia sorprendente no lo es menos; Cervantes se plantea buscar a alguien que lo traduzca, y lo halla de inmediato: a\u00fan se presentan abiertamente trujimanes \u2014traductores\u2014 del \u00e1rabe. Y la tercera es la m\u00e1s sutil noticia de las tres. Efectivamente, seg\u00fan va avanzando el traductor en su lectura, se trata a todas luces de la historia continuada de Don Quijote, y en ella aparece por vez primera un personaje esencial; Do\u00f1a Dulcinea del Toboso. En la descripci\u00f3n que sigue de la enamorada del Quijote, el traductor debe parar un momento para re\u00edr, dado que \u2014seg\u00fan va leyendo\u2014 Dulcinea ten\u00eda gran mano para salar cochinos a la puerta de su casa. \u00bfQui\u00e9n deb\u00eda hacer alarde de comer cochino, y para ello salarlo a la puerta de su casa?. Por eso r\u00ede el traductor, porque ha reconocido a una igual. Dulcinea es morisca o hija de tales. Porque debe mostrar aireada porcofilia en una \u00e9poca de dudosa b\u00fasqueda de sangre limpia. Claro, es la Espa\u00f1a de las apariencias. Y el morisco que as\u00ed se presente puede atraer las iras dogm\u00e1ticas del Estado cerrado. Por eso este Quijote, definido antes como arma contra el olvido, incluye otra profunda y \u00e1spera cr\u00edtica al estado de las cosas. En el cap\u00edtulo 37 de la primera parte aparece en una venta un pasajero que por su traje mostraba ser cristiano llegado de tierra de moros. Cervantes est\u00e1 auto-retrat\u00e1ndose como galeote de ida y vuelta en el cruel destino de tantos espa\u00f1oles, entre condenados, huidos, o entre los llamados elches; los renegados. Este cristiano venido de tierra de moros y del cap\u00edtulo 37 trae una acompa\u00f1ante: la mora Zoraida, que ya no quiere ser conocida como tal sino como Mar\u00eda, en recuerdo de la madre de Jes\u00fas a la que rezaba siendo ni\u00f1a por complicidad con su aya cristiana. 7 Esta Zoraida\/Mar\u00eda, en todo caso morisca por su vestimenta, vino huida junto con el liberado de tierra de moros y con el \u00fanico objetivo de ser cristiana. Y su prop\u00f3sito revelado levanta un elocuente silencio entre la audiencia de aquella venta tertuliana. Porque saben que ya Espa\u00f1a se ha cerrado, y no es tiempo de ser sino de parecer; ya la firme convicci\u00f3n \u00e9tico-religiosa de una fervorosa creyente no va a poder adoptar a Zoraida\/Mar\u00eda en tierras de apariencias. Se muestra aqu\u00ed Cervantes \u2014en tal historia de la rechazada Zoraida\u2014 sutil heraldo de la Tercera Espa\u00f1a de alma morisca en sus formas e in\u00fatilmente limpia en su intenci\u00f3n. Y no pensemos que mueve al autor alineamiento alguno con el turco de su tiempo, ni mucho menos. Antes bien, la inteligencia creativa de Cervantes establece por fin la necesaria brecha existente entre lo morisco propio y lo turco ajeno. Inequ\u00edvocamente militante contra lo turco \u2014en todos los sentidos\u2014, Cervantes resume el aura cruzada de Don Quijote en los versos que a \u00e9ste dedica el interpretado caballero Orlando, incluidos en las recomendaciones iniciales del texto: ser\u00e1s como yo si al soberbio moro domas, le dice Orlando incidiendo en esa brecha cervantina que separa al sentido del Estado en su tiempo \u2014enfrentado a la pirater\u00eda y sultanato turcos\u2014 de aquello de donde venimos, lo que somos; lo que lleva Espa\u00f1a en su interior acallado por el miedo a represalias de un nacional\u2014catolicismo castellanista \u2014dec\u00edamos\u2014, atento a las formas y no a los contenidos. 8 Por eso se incluye a Cervantes en la n\u00f3mina de los ilustres erasmistas espa\u00f1oles. Es aquello repetido por Bataillon acerca de que Erasmo era holand\u00e9s, pero el erasmismo es espa\u00f1ol. La propia sorpresa que expres\u00f3 el mismo Erasmo de Rotterdam ante el hecho de su \u00e9xito en Espa\u00f1a apunta en este sentido. Erasmo estaba proclamando una revoluci\u00f3n \u00e9tica; una vivencia cristiana basada en la espiritualidad interior, alejada del formalismo extravagante&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":3271,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[13,29,22],"tags":[47,46],"class_list":["post-202","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-religion","category-renacimiento","tag-al-andalus","tag-alma-morisca"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2008\/03\/ferrin.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=202"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3598,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/202\/revisions\/3598"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3271"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}