{"id":226,"date":"2018-09-02T15:47:52","date_gmt":"2018-09-02T13:47:52","guid":{"rendered":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/?p=226"},"modified":"2024-03-20T17:21:39","modified_gmt":"2024-03-20T16:21:39","slug":"mito-celta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/2018\/09\/02\/mito-celta\/","title":{"rendered":"El mito Celta"},"content":{"rendered":"<p>Brunaux, Jean-Louis (2014): Les Celtes. Histoire d&#8217;un mythe (TB Belin, Paris 2017)<\/p>\n<p>Rese\u00f1a por Uwe Topper<\/p>\n<p>En primer lugar, este libro hacia falta durante mucho tiempo. Despu\u00e9s de haber puesto al descubierto la invenci\u00f3n de los &#8220;Germanos&#8221; hace veinte a\u00f1os (1996, ver nota aqu\u00ed) y desde que la leyenda enga\u00f1osa sobre los &#8220;Eslavos&#8221; hab\u00eda sido aclarada por colegas, Schlomo Sand vino con dos libros sobre la invenci\u00f3n del pueblo y el pa\u00eds jud\u00edo (<a href=\"https:\/\/chronologiekritik.de\/blog\/2011\/01\/26\/shlomo-sand-volk\/\">vease aqu\u00ed en 2011<\/a> y ac\u00e1 <a href=\"https:\/\/chronologiekritik.de\/blog\/2013\/02\/04\/shlomo-sand-israel\/\">2013<\/a>). Ahora los celtas han sido escudri\u00f1ados. Se trata, de nuevo, no de una limitaci\u00f3n pol\u00edtica o ideol\u00f3gica, sino simplemente de la investigaci\u00f3n: c\u00f3mo surgieron estos t\u00e9rminos (germanos, eslavos, celtas, etc.), qui\u00e9n los formul\u00f3, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se desarrollaron. Finalmente, \u00bfqu\u00e9 queda si se recurre a las formas b\u00e1sicas?<br \/>\nLe\u00ed este libro con fascinaci\u00f3n. Est\u00e1 escrito en lenguaje claro, aborda los problemas sin desv\u00edos. Desde las repeticiones no raras, especialmente al comienzo de los cap\u00edtulos, pero tambi\u00e9n desde el v\u00edvida uso de palabras, se ve que estas hojas son conferencias, principalmente notas de los seminarios que Brunaux realiz\u00f3 en la ENS (\u00c9cole Normale Sup\u00e9rieure) de 2008 a 2011 (nota 1 en la introducci\u00f3n al libro).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino completo Celtas, dice el respetado autor Brunaux (director del CNRS, historiador y arque\u00f3logo) en la introducci\u00f3n (p. 10), no apareci\u00f3 hasta el Renacimiento, cuando los alemanes comenzaron a rastrear su ascendencia hasta los celtas, mientras que Francia solo conoc\u00eda a la Galia como antepasado, al igual que los latinos mil a\u00f1os antes, mientras que los griegos cuatro siglos antes ya hablaban de celtas.<br \/>\nBrunaux cita varias veces (ver p\u00e1g. 10) al fant\u00e1stico escritor Tolkien, quien ha extra\u00eddo abundantemente del dep\u00f3sito Celta y dijo en su discurso inaugural en la Universidad de Oxford: &#8220;Celtic es en todos los aspectos una bolsa m\u00e1gica en la que se pone todo y de la cual casi todo puede venir&#8221;. Para crear un cat\u00e1logo de los celtas, primero habr\u00eda que saber qu\u00e9 significa el asunto, pero eso es precisamente lo que no podemos hacer (p. 12, con un empuje lateral al trabajo est\u00e1ndar de Wenceslas Kruta de 1988, Par\u00eds 2000).<br \/>\nEl agujero negro de la descendencia finalmente se hab\u00eda cerrado cuando se inventaron los indoeuropeos en 1810 y 1813, solidificada por Klaproth (1823) y Bopp (1833). La introducci\u00f3n termina con la frase clara (p. 16): &#8220;Es la historia de esta invenci\u00f3n, renovada una y otra vez, lo que emprendemos aqu\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p><strong>El desarrollo<\/strong><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo II &#8220;Los abor\u00edgenes del oeste&#8221; (en la secci\u00f3n &#8220;La menci\u00f3n escrita m\u00e1s antigua&#8221;) se presenta la evidencia b\u00e1sica, la menci\u00f3n de los celtas en los textos griegos. Si bien el autor es consciente del problema de que puede haber alguna duda sobre el origen del citado (ya expuesta por expertos), basa todo su argumento en esta menci\u00f3n de la palabra &#8220;Keltike&#8221;. Se remonta a un fragmento de alrededor de siete palabras, que debe provenir de H\u00e9cataeus de Mileto: &#8220;Massalia, ciudad de Ligustia, colonia de los Foceos, cerca de Keltike&#8221;. (P. 59)<br \/>\nTambi\u00e9n hay un Hecataeus de Abdera que escribi\u00f3 doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde como colega del de Mileto, pero ya en la antig\u00fcedad las dos personas fueron confundidas; probablemente es el de Abdera que aplica en este caso. El fragmento de H\u00e9cateus se conserva en un texto mil a\u00f1os m\u00e1s joven, de Esteban de Byzance. Sigue siendo un misterio por qu\u00e9 Esteban ha transmitido las pocas palabras anticuadas con una geograf\u00eda completamente confusa, aunque fue contempor\u00e1neo de Belisario, el cual dominaba casi todo el Mediterr\u00e1neo con su flota, conoc\u00eda bien a Marsella o sab\u00eda c\u00f3mo etiquetar a los ligures correctamente, pero especialmente donde encontrar la &#8220;Keltike&#8221;.<br \/>\nPor el colmo, el texto de Esteban existe solo en un extracto de Hermolaos, que se conserva en la colecci\u00f3n de escritos &#8220;Suda&#8221; aproximadamente medio milenio despu\u00e9s. La tradici\u00f3n tiene aqu\u00ed las lagunas habituales y los grandes saltos. Si un griego copi\u00f3 al otro, se confirman mutuamente. En realidad, conocemos esta literatura griega solo por nuestros fil\u00f3logos diligentes del siglo XIX (ver, por ejemplo, Groskurd, Christoph Gottlieb (1831): Descripci\u00f3n de la Tierra de Strabo en 17 libros).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que algunos escritores griegos hab\u00edan transmitido el nombre de los celtas para una poblaci\u00f3n en su mayor\u00eda no especificada y tratada inicialmente como hiperb\u00f3reos, el t\u00e9rmino Celtas apareci\u00f3 en el sentido latino \u00fanicamente en C\u00e9sar &#8220;Guerra de las Galias&#8221; una vez, al principio, mientras que C\u00e9sar, como los otros latinos, habla solo de galos. Tambi\u00e9n estoy pensando en el humanista aleman Conrad Celtis, cuyo verdadero nombre era Bickel, una herramienta para la cosecha de uva, pero tambi\u00e9n un arma parecido al la hacha.<br \/>\nTenemos aqu\u00ed ya el veredicto: de forma que se usa el t\u00e9rmino celta hoy, es un invento desde el Renacimiento. Descubrir este proceso del siglo XVI al siglo XX es el gran m\u00e9rito de Brunaux, es la parte central del libro. Es sorprendente cu\u00e1ntos historiadores, y con qu\u00e9 motivaci\u00f3n, se han ocupado de los celtas. Desde el siglo XVII una lengua celta fue dise\u00f1ada de la manera que mas tarde se utiliza el Indo-Europea como matriz para una lengua primitiva, una antigua tribu, una patria, incluso (p. 223, los tres t\u00e9rminos en alem\u00e1n). En este trabajo ya se encuentra la gran falacia que no ha sido superado hasta hoy en d\u00eda: A partir de los nombres de lugares y citas ocasionales se reconstruye un idioma, que luego se condecora con el tipo correspondiente de parlantes, y finalmente est\u00e1 asignado a una cultura material, que de ninguna manera podria ser asociado a ella. &#8220;El celta, como el indoeuropeo, no es un hecho objetivamente reconocido, es un postulado &#8230; un constructo espiritual&#8221; (p. 222).<br \/>\nBrunaux no est\u00e1 de acuerdo con la opini\u00f3n todav\u00eda aceptada de que las lenguas crecen como \u00e1rboles y se diferencian cada vez m\u00e1s, de modo que se pueda rastrear un descenso com\u00fan. En lugar de esta teoria fundada parcialmente por la biblia y de tipo darwiniana, el autor proporciona una aclaraci\u00f3n m\u00e1s razonable (donde cita a Trubetzkoy): Las lenguas sirven de medio de comunicaci\u00f3n y por lo tanto son dise\u00f1ados para agregar a un gran grupo de personas, a conectar a las personas y permitir el comercio. Por esto se debe incluir a un idioma un vocabulario cada vez mayor y diverso. No es la genealog\u00eda, sino la convergencia el motor del desarrollo del lenguaje. Una vez m\u00e1s cita a Trubetzkoy (p. 287): &#8220;Es la proximidad de las lenguas durante mucho tiempo lo que explica las similitudes entre ellas&#8221;.<br \/>\n(Conviene decir que est\u00e1 conforme con nuestras teorias).<\/p>\n<p><strong>El Renacimiento<\/strong><\/p>\n<p>La ausencia de evidencia directa de la cultura celta, la interdicci\u00f3n autoimpuesta de los escritos por la clase dirigente de los celtas (los &#8220;Druidas&#8221;), parecen una oportunidad espl\u00e9ndida para fabular una historia libremente (p. 181). &#8220;Los escritos de Annius de Viterbo respondieron a la necesidad urgente de muchos europeos educados&#8221; (p. 192). Se trata de la descendencia que ahora cumple con la Biblia: los celtas forman la novena generaci\u00f3n despu\u00e9s de Jafet.<br \/>\nEn los siglos XVI y XVII se redefine el concepto galo. Contribuy\u00f3 en esto la traducci\u00f3n de la &#8220;De la ciudad de Dios&#8221; de Agust\u00edn al franc\u00e9s y, por supuesto, la traducci\u00f3n (1473) de la justificaci\u00f3n de &#8220;Guerra de las Galias&#8221; de C\u00e9sar (p. 195).<br \/>\nSobre el problema de los francos: \u00bfson alemanes o galos? \u2013 Beatus Rhenanus ya hab\u00eda expresado su opini\u00f3n en 1551, pero este problema jog\u00f3 un papel importante por los Huguenotes y luego en la Revoluci\u00f3n francesa en 1789.<br \/>\nLa celtoman\u00eda llev\u00f3 a la invenci\u00f3n de una literatura correspondiente, aunque este trabajo tuvo menos \u00e9xito que en otros grupos \u00e9tnicos, como los checos, donde hasta la fecha se reconoce parcialmente a un documento medieval ficticio. O parecido al &#8220;Heliand&#8221; alem\u00e1n.<br \/>\nAqu\u00ed se trata del Ossian, el &#8220;h\u00e9roe inesperado&#8221; (p. 231), que fascin\u00f3 a los educados de Europa, aunque pronto se dio cuenta de que era una falsificaci\u00f3n. Sigue dividido la opini\u00f3n en cuanto de la autenticidad de las Canciones de Brittany de Hersat de la Villemarqu\u00e9 (1839). Se asume un n\u00facleo real, que solo se reorganiz\u00f3. Importante es el resultado: ahora hay una gran cultura y raza celta, formada entre otros por el imponente Ernest Renan. Como sustituto de la cosmovisi\u00f3n judeocristiana, satisface una importante necesidad tanto de la gente com\u00fan como de la flor y nata de Francia (p.245).<\/p>\n<p>No debe pasarse por alto la tendencia moderna, que se est\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s frecuente en los medios: &#8220;Se pertenece a un universo celta, un celticismo (si se permite el neologismo), uno cree que es un descendiente directo o lejano de los celtas y que guarda cierta herencia : un idioma que ya no es hablado por la mayor\u00eda, m\u00fasica, bailes, tradici\u00f3n de vestimenta cuya edad no se remonta a tres siglos &#8230; un fen\u00f3meno de autosugesti\u00f3n&#8221; (p. 227 f). Subraya que este sentimiento es nuevo y solo ha aparecido gradualmente desde la segunda mitad del siglo XVIII.<br \/>\nCiertamente, no hay de leer un trabajo popular como el de Dr. ing. phil. Juliette Wood (1998): &#8220;El mundo de los celtas&#8221; (en ingl\u00e9s) que est\u00e1 adornado con fotos muy hermosas, para darse cuenta en la primera frase: &#8220;Hace unos miles de a\u00f1os, los celtas en Europa Central eran un grupo dominante, que ten\u00eda su propia lengua, mitolog\u00eda y arte &#8221; &#8220;&#8230; de Irlanda a Turqu\u00eda&#8221;. Tal es pura especulaci\u00f3n, dice Brunaux.<br \/>\nSin embargo, cuando uno lee en Brunaux, los l\u00edmites entre la literatura especializada y la historiograf\u00eda popular se vuelven borrosos. El especialista en investigaci\u00f3n celta, Henri Hubert, establece la direcci\u00f3n poco despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, por que est\u00e1 &#8220;dotado de muchas facultades &#8230; Deje que los lectores jueguen con su encanto y les ofrezca una visi\u00f3n del mundo celta que es infinitamente m\u00e1s humana que la de sus predecesores&#8221; (p. 312). Si una teor\u00eda es aceptada o rechazada, ciertamente depende de la gran cantidad de lectores interesados \u200b\u200b(por lo que es poco probable que la cr\u00edtica cronol\u00f3gica tenga alguna posibilidad de ganarse terreno).<br \/>\nBrunaux lleva todo esto sin piedad al abierto y expone incluso el error que se adhiere a casi todas las &#8220;visiones&#8221; previas del Celtic: la cronolog\u00eda incompatible (mencionada a menudo, especialmente pp. 293, 296, 309, etc.). Esto generalmente se aplica al contraste entre los arque\u00f3logos con sus \u00faltimos hallazgos y datos, frente a los historiadores que han trabajado sin una investigaci\u00f3n de las fuentes (originalmente en alem\u00e1n).<br \/>\nBrunaux, como arque\u00f3logo, es esc\u00e9ptico de los historiadores (p. 313 cita a Hubert: &#8220;Eso significar\u00eda dar a los autores antiguos una autoridad que no merec\u00edan&#8221;) pero no ve que la cronolog\u00eda arqueol\u00f3gica sea la misma. Al menos las dos disciplinas son incompatibles en este punto, que de hecho fue el obst\u00e1culo para los cr\u00edticos de la cronolog\u00eda desde Heinsohn e Illig.<\/p>\n<p>El libro trae una gran cantidad de sorpresas. Hay dos (especialmente p. 262) menciones de Eric Hobsbawm y su concepto de &#8220;tradiciones inventadas&#8221; (1983). Con \u00e9l ya se ocupaban marginalmente los cr\u00edticos de la cronolog\u00eda. Las investigaciones esc\u00e9pticas de Hobsbawm fueron en parte olvidadas, en parte rechazadas. \u00a1Deber\u00edamos leerlo de nuevo!<br \/>\nEn el texto de Brunaux aparece tambi\u00e9n el astr\u00f3nomo griego Anaximandro: &#8220;Fue el primero en descubrir el zodiaco y construir un reloj de sol&#8221; (p. 58). Vamos, el zodiaco no se descubri\u00f3, sino que se cre\u00f3 como una imagen, paso a paso (Topper, The Solar Cross, 2016), y los relojes de sol han existido desde la Edad de Piedra.<br \/>\nO, curiosamente, Heracl\u00e9ides de Pontus, un alumno de Plat\u00f3n, fue uno de los primeros en familiarizar a los griegos con una ciudad llamada Roma, como una ciudad hel\u00e9nica, y que hab\u00eda sido asediada por los hiperb\u00f3reos, que seg\u00fan Brunaux datado sobre 390 a. C. (p. 51).<br \/>\nO que los marineros fenicios conoc\u00edan el Atl\u00e1ntico hasta el extremo norte de los escitas (p. 44). Finalmente, obtienen su merecido reconocimiento.<br \/>\nEsto deber\u00eda ser suficiente como incentivo para leer el libro por pura curiosidad.<\/p>\n<p>Volvemos al tema:<br \/>\nAl concluir, Brunaux dice que usar el t\u00e9rmino &#8220;celtas&#8221; implica degradar la ciencia. Rechazar esta cr\u00edtica &#8220;ser\u00eda admitir que la historiograf\u00eda no difiere de la poes\u00eda&#8221;.<br \/>\n\u00a1Hasta aqu\u00ed todo bien! Pero entonces, \u00e9l tambi\u00e9n rechaza el enfoque puramente arqueol\u00f3gico. Para \u00e9l, la arqueologia solo puede servir de ciencia auxiliar que debe ser regulada por testemonios hist\u00f3ricos, ya que sin un marco cronol\u00f3gico en el que se inserten los resultados de la excavaci\u00f3n, la ciencia de la pala quedaria impotente. Un dilema sin igual.<br \/>\nUna vez m\u00e1s, afirma: &#8220;El trabajo actual era reducir &#8230; los mecanismos del mito &#8230; es decir, una m\u00e1quina que se alimenta a s\u00ed misma y cuyo poder aumenta con el tiempo&#8221; (p. 345 f).<br \/>\n&#8220;Pero probablemente es imposible desprenderse de una idea que ha tenido una vida tan larga. Los celtas pueden estar inscritos en el subconsciente de los europeos para siempre, resistir cualquier tipo de raz\u00f3n y resistir durante mucho tiempo&#8221; (p. 355). Brunaux ha demostrado suficientemente que el concepto de Celta se refiere a la creaci\u00f3n de un origen especial liberado del dominio romano. As\u00ed el concepto es pura ideolog\u00eda en lugar de la b\u00fasqueda de la verdad. Lo \u00faltimo podemos atestiguarlo, incluso si Brunaux no ha acertado en algunos detalles: es un buscador inequ\u00edvoco de la historia verdadera y, por lo tanto, un cient\u00edfico excelente.<br \/>\nAs\u00ed tambi\u00e9n se debe entender su cr\u00edtica importante de la historia reciente (especialmente de las manipulaciones de la historia por los alemanes en el 3er Reich, en el cap\u00edtulo XII p. 315) y la pol\u00edtica de la actualidad: la forma de atar la Liga del Norte (Padanos del norte de Italia) a una presencia celta desde tiempos inmemoriales (en el sumario p. 352). Queda, de hecho, una tarea importante de los historiadores de hoy, a saber: la conclusi\u00f3n que estos grupos \u00e9tnicos como los celtas o los germanos se crearon sin antecedentes cient\u00edficos.<\/p>\n<p>Moneda de Gallia: &#8220;Estater de los Parisii&#8221; (Marie K\u00f6nig: L&#8217;Enigme des Monnaies Celtiques, impreso particular 1975)<\/p>\n<p>Uwe Topper, Berlin 2.9.2018<\/p>\n<p>Comentario de Ilya Topper:<br \/>\nAcabo de pensar que Galicia, a veces, hab\u00eda sucumbido a la fascinaci\u00f3n de los celtas. No realmente, fue m\u00e1s un truco intelectual, lo suficientemente bueno para llamar a Galicia la &#8220;naci\u00f3n de Breogan&#8221; en el himno nacional (oficialmente desde 1977), escrito en 1886, cantado por estreno en 1907 en La Habana (\u00a1Cuba!). Este Breogan, seg\u00fan las leyendas irlandesas, fue descrito en un libro (Leabhar Gabhala) en 1630 creando a un l\u00edder celta que conquist\u00f3 Hispania y construy\u00f3 una torre en La Coru\u00f1a (donde hoy se encuentra un monumento en su honor). En el siglo XIX era bueno ser una naci\u00f3n; si no ten\u00edas algo propio que hiciera una diferencia para los vecinos, simplemente tomabas lo que pod\u00edas conseguir en el extranjero. Por supuesto que los gallegos nunca lo tomaron en serio, quiero decir: qui\u00e9n necesita una naci\u00f3n si tienes pulpos cocidos en la mesa \u2013 pero es un indicador del proceso que dio forma a la historia de Europa en el siglo XIX (en Galicia, por supuesto, todo sucede cien a\u00f1os despu\u00e9s). Ilya Topper<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brunaux, Jean-Louis (2014): Les Celtes. Histoire d&#8217;un mythe (TB Belin, Paris 2017) Rese\u00f1a por Uwe Topper En primer lugar, este libro hacia falta durante mucho tiempo. Despu\u00e9s de haber puesto al descubierto la invenci\u00f3n de los &#8220;Germanos&#8221; hace veinte a\u00f1os (1996, ver nota aqu\u00ed) y desde que la leyenda enga\u00f1osa sobre los &#8220;Eslavos&#8221; hab\u00eda sido aclarada por colegas, Schlomo Sand vino con dos libros sobre la invenci\u00f3n del pueblo y el pa\u00eds jud\u00edo (vease aqu\u00ed en 2011 y ac\u00e1 2013). Ahora los celtas han sido escudri\u00f1ados. Se trata, de nuevo, no de una limitaci\u00f3n pol\u00edtica o ideol\u00f3gica, sino simplemente de la investigaci\u00f3n: c\u00f3mo surgieron estos t\u00e9rminos (germanos, eslavos, celtas, etc.), qui\u00e9n los formul\u00f3, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se desarrollaron. Finalmente, \u00bfqu\u00e9 queda si se recurre a las formas b\u00e1sicas? Le\u00ed este libro con fascinaci\u00f3n. Est\u00e1 escrito en lenguaje claro, aborda los problemas sin desv\u00edos. Desde las repeticiones no raras, especialmente al comienzo de los cap\u00edtulos, pero tambi\u00e9n desde el v\u00edvida uso de palabras, se ve que estas hojas son conferencias, principalmente notas de los seminarios que Brunaux realiz\u00f3 en la ENS (\u00c9cole Normale Sup\u00e9rieure) de 2008 a 2011 (nota 1 en la introducci\u00f3n al libro). El t\u00e9rmino completo Celtas, dice el respetado autor Brunaux (director del CNRS, historiador y arque\u00f3logo) en la introducci\u00f3n (p. 10), no apareci\u00f3 hasta el Renacimiento, cuando los alemanes comenzaron a rastrear su ascendencia hasta los celtas, mientras que Francia solo conoc\u00eda a la Galia como antepasado, al igual que los latinos mil a\u00f1os antes, mientras que los griegos cuatro siglos antes ya hablaban de celtas. Brunaux cita varias veces (ver p\u00e1g. 10) al fant\u00e1stico escritor Tolkien, quien ha extra\u00eddo abundantemente del dep\u00f3sito Celta y dijo en su discurso inaugural en la Universidad de Oxford: &#8220;Celtic es en todos los aspectos una bolsa m\u00e1gica en la que se pone todo y de la cual casi todo puede venir&#8221;. Para crear un cat\u00e1logo de los celtas, primero habr\u00eda que saber qu\u00e9 significa el asunto, pero eso es precisamente lo que no podemos hacer (p. 12, con un empuje lateral al trabajo est\u00e1ndar de Wenceslas Kruta de 1988, Par\u00eds 2000). El agujero negro de la descendencia finalmente se hab\u00eda cerrado cuando se inventaron los indoeuropeos en 1810 y 1813, solidificada por Klaproth (1823) y Bopp (1833). La introducci\u00f3n termina con la frase clara (p. 16): &#8220;Es la historia de esta invenci\u00f3n, renovada una y otra vez, lo que emprendemos aqu\u00ed&#8221;. El desarrollo En el cap\u00edtulo II &#8220;Los abor\u00edgenes del oeste&#8221; (en la secci\u00f3n &#8220;La menci\u00f3n escrita m\u00e1s antigua&#8221;) se presenta la evidencia b\u00e1sica, la menci\u00f3n de los celtas en los textos griegos. Si bien el autor es consciente del problema de que puede haber alguna duda sobre el origen del citado (ya expuesta por expertos), basa todo su argumento en esta menci\u00f3n de la palabra &#8220;Keltike&#8221;. Se remonta a un fragmento de alrededor de siete palabras, que debe provenir de H\u00e9cataeus de Mileto: &#8220;Massalia, ciudad de Ligustia, colonia de los Foceos, cerca de Keltike&#8221;. (P. 59) Tambi\u00e9n hay un Hecataeus de Abdera que escribi\u00f3 doscientos a\u00f1os m\u00e1s tarde como colega del de Mileto, pero ya en la antig\u00fcedad las dos personas fueron confundidas; probablemente es el de Abdera que aplica en este caso. El fragmento de H\u00e9cateus se conserva en un texto mil a\u00f1os m\u00e1s joven, de Esteban de Byzance. Sigue siendo un misterio por qu\u00e9 Esteban ha transmitido las pocas palabras anticuadas con una geograf\u00eda completamente confusa, aunque fue contempor\u00e1neo de Belisario, el cual dominaba casi todo el Mediterr\u00e1neo con su flota, conoc\u00eda bien a Marsella o sab\u00eda c\u00f3mo etiquetar a los ligures correctamente, pero especialmente donde encontrar la &#8220;Keltike&#8221;. Por el colmo, el texto de Esteban existe solo en un extracto de Hermolaos, que se conserva en la colecci\u00f3n de escritos &#8220;Suda&#8221; aproximadamente medio milenio despu\u00e9s. La tradici\u00f3n tiene aqu\u00ed las lagunas habituales y los grandes saltos. Si un griego copi\u00f3 al otro, se confirman mutuamente. En realidad, conocemos esta literatura griega solo por nuestros fil\u00f3logos diligentes del siglo XIX (ver, por ejemplo, Groskurd, Christoph Gottlieb (1831): Descripci\u00f3n de la Tierra de Strabo en 17 libros). Despu\u00e9s de que algunos escritores griegos hab\u00edan transmitido el nombre de los celtas para una poblaci\u00f3n en su mayor\u00eda no especificada y tratada inicialmente como hiperb\u00f3reos, el t\u00e9rmino Celtas apareci\u00f3 en el sentido latino \u00fanicamente en C\u00e9sar &#8220;Guerra de las Galias&#8221; una vez, al principio, mientras que C\u00e9sar, como los otros latinos, habla solo de galos. Tambi\u00e9n estoy pensando en el humanista aleman Conrad Celtis, cuyo verdadero nombre era Bickel, una herramienta para la cosecha de uva, pero tambi\u00e9n un arma parecido al la hacha. Tenemos aqu\u00ed ya el veredicto: de forma que se usa el t\u00e9rmino celta hoy, es un invento desde el Renacimiento. Descubrir este proceso del siglo XVI al siglo XX es el gran m\u00e9rito de Brunaux, es la parte central del libro. Es sorprendente cu\u00e1ntos historiadores, y con qu\u00e9 motivaci\u00f3n, se han ocupado de los celtas. Desde el siglo XVII una lengua celta fue dise\u00f1ada de la manera que mas tarde se utiliza el Indo-Europea como matriz para una lengua primitiva, una antigua tribu, una patria, incluso (p. 223, los tres t\u00e9rminos en alem\u00e1n). En este trabajo ya se encuentra la gran falacia que no ha sido superado hasta hoy en d\u00eda: A partir de los nombres de lugares y citas ocasionales se reconstruye un idioma, que luego se condecora con el tipo correspondiente de parlantes, y finalmente est\u00e1 asignado a una cultura material, que de ninguna manera podria ser asociado a ella. &#8220;El celta, como el indoeuropeo, no es un hecho objetivamente reconocido, es un postulado &#8230; un constructo espiritual&#8221; (p. 222). Brunaux no est\u00e1 de acuerdo con la opini\u00f3n todav\u00eda aceptada de que las lenguas crecen como \u00e1rboles y se diferencian cada vez m\u00e1s, de modo que se pueda rastrear un descenso com\u00fan. En lugar de esta teoria fundada parcialmente por la biblia y de tipo darwiniana, el autor proporciona una aclaraci\u00f3n m\u00e1s razonable (donde cita a Trubetzkoy): Las lenguas sirven de medio de comunicaci\u00f3n y por lo tanto son dise\u00f1ados para agregar a un gran grupo de personas, a conectar a las personas y permitir el comercio. Por esto se debe incluir a un idioma un vocabulario cada vez mayor y diverso. No es la genealog\u00eda, sino la convergencia el motor del desarrollo del lenguaje. Una vez m\u00e1s cita a Trubetzkoy (p. 287): &#8220;Es la proximidad de las lenguas durante mucho tiempo lo que explica las similitudes entre ellas&#8221;. (Conviene decir que est\u00e1 conforme con nuestras teorias). El Renacimiento La ausencia de evidencia directa de la cultura celta, la interdicci\u00f3n autoimpuesta de los escritos por la clase dirigente de los celtas (los &#8220;Druidas&#8221;), parecen una oportunidad espl\u00e9ndida para fabular una historia libremente (p. 181). &#8220;Los escritos de Annius de Viterbo respondieron a la necesidad urgente de muchos europeos educados&#8221; (p. 192). Se trata de la descendencia que ahora cumple con la Biblia: los celtas forman la novena generaci\u00f3n despu\u00e9s de Jafet. En los siglos XVI y XVII se redefine el concepto galo. Contribuy\u00f3 en esto la traducci\u00f3n de la &#8220;De la ciudad de Dios&#8221; de Agust\u00edn al franc\u00e9s y, por supuesto, la traducci\u00f3n (1473) de la justificaci\u00f3n de &#8220;Guerra de las Galias&#8221; de C\u00e9sar (p. 195). Sobre el problema de los francos: \u00bfson alemanes o galos? \u2013 Beatus Rhenanus ya hab\u00eda expresado su opini\u00f3n en 1551, pero este problema jog\u00f3 un papel importante por los Huguenotes y luego en la Revoluci\u00f3n francesa en 1789. La celtoman\u00eda llev\u00f3 a la invenci\u00f3n de una literatura correspondiente, aunque este trabajo tuvo menos \u00e9xito que en otros grupos \u00e9tnicos, como los checos, donde hasta la fecha se reconoce parcialmente a un documento medieval ficticio. O parecido al &#8220;Heliand&#8221; alem\u00e1n. Aqu\u00ed se trata del Ossian, el &#8220;h\u00e9roe inesperado&#8221; (p. 231), que fascin\u00f3 a los educados de Europa, aunque pronto se dio cuenta de que era una falsificaci\u00f3n. Sigue dividido la opini\u00f3n en cuanto de la autenticidad de las Canciones de Brittany de Hersat de la Villemarqu\u00e9 (1839). Se asume un n\u00facleo real, que solo se reorganiz\u00f3. Importante es el resultado: ahora hay una gran cultura y raza celta, formada entre otros por el imponente Ernest Renan. Como sustituto de la cosmovisi\u00f3n judeocristiana, satisface una importante necesidad tanto de la gente com\u00fan como de la flor y nata de Francia (p.245). No debe pasarse por alto la tendencia moderna, que se est\u00e1 haciendo cada vez m\u00e1s frecuente en los medios: &#8220;Se pertenece a un universo celta, un celticismo (si se permite el neologismo), uno cree que es un descendiente directo o lejano de los celtas y que guarda cierta herencia : un idioma que ya no es hablado por la mayor\u00eda, m\u00fasica, bailes, tradici\u00f3n de vestimenta cuya edad no se remonta a tres siglos &#8230; un fen\u00f3meno de autosugesti\u00f3n&#8221; (p. 227 f). Subraya que este sentimiento es nuevo y solo ha aparecido gradualmente desde la segunda mitad del siglo XVIII. Ciertamente, no hay de leer un trabajo popular como el de Dr. ing. phil. Juliette Wood (1998): &#8220;El mundo de los celtas&#8221; (en ingl\u00e9s) que est\u00e1 adornado con fotos muy hermosas, para darse cuenta en la primera frase: &#8220;Hace unos miles de a\u00f1os, los celtas en Europa Central eran un grupo dominante, que ten\u00eda su propia lengua, mitolog\u00eda y arte &#8221; &#8220;&#8230; de Irlanda a Turqu\u00eda&#8221;. Tal es pura especulaci\u00f3n, dice Brunaux. Sin embargo, cuando uno lee en Brunaux, los l\u00edmites entre la literatura especializada y la historiograf\u00eda popular se vuelven borrosos. El especialista en investigaci\u00f3n celta, Henri Hubert, establece la direcci\u00f3n poco despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, por que est\u00e1 &#8220;dotado de muchas facultades &#8230; Deje que los lectores jueguen con su encanto y les ofrezca una visi\u00f3n del mundo celta que es infinitamente m\u00e1s humana que la de sus predecesores&#8221; (p. 312). Si una teor\u00eda es aceptada o rechazada, ciertamente depende de la gran cantidad de lectores interesados \u200b\u200b(por lo que es poco probable que la cr\u00edtica cronol\u00f3gica tenga alguna posibilidad de ganarse terreno). Brunaux lleva todo esto sin piedad al abierto y expone incluso el error que se adhiere a casi todas las &#8220;visiones&#8221; previas del Celtic: la cronolog\u00eda incompatible (mencionada a menudo, especialmente pp. 293, 296, 309, etc.). Esto generalmente se aplica al contraste entre los arque\u00f3logos con sus \u00faltimos hallazgos y datos, frente a los historiadores que han trabajado sin una investigaci\u00f3n de las fuentes (originalmente en alem\u00e1n). Brunaux, como arque\u00f3logo, es esc\u00e9ptico de los historiadores (p. 313 cita a Hubert: &#8220;Eso significar\u00eda dar a los autores antiguos una autoridad que no merec\u00edan&#8221;) pero no ve que la cronolog\u00eda arqueol\u00f3gica sea la misma. Al menos las dos disciplinas son incompatibles en este punto, que de hecho fue el obst\u00e1culo para los cr\u00edticos de la cronolog\u00eda desde Heinsohn e Illig. El libro trae una gran cantidad de sorpresas. Hay dos (especialmente p. 262) menciones de Eric Hobsbawm y su concepto de &#8220;tradiciones inventadas&#8221; (1983). Con \u00e9l ya se ocupaban marginalmente los cr\u00edticos de la cronolog\u00eda. Las investigaciones esc\u00e9pticas de Hobsbawm fueron en parte olvidadas, en parte rechazadas. \u00a1Deber\u00edamos leerlo de nuevo! En el texto de Brunaux aparece tambi\u00e9n el astr\u00f3nomo griego Anaximandro: &#8220;Fue el primero en descubrir el zodiaco y construir un reloj de sol&#8221; (p. 58). Vamos, el zodiaco no se descubri\u00f3, sino que se cre\u00f3 como una imagen, paso a paso (Topper, The Solar Cross, 2016), y los relojes de sol han existido desde la Edad de Piedra. O, curiosamente, Heracl\u00e9ides de Pontus, un alumno de Plat\u00f3n, fue uno de los primeros en familiarizar a los griegos con una ciudad llamada Roma, como una ciudad hel\u00e9nica, y que hab\u00eda sido asediada por los hiperb\u00f3reos, que seg\u00fan Brunaux datado sobre 390 a. C. (p. 51). O que los marineros fenicios conoc\u00edan el Atl\u00e1ntico hasta el extremo norte de los escitas (p. 44). Finalmente, obtienen su merecido reconocimiento. Esto deber\u00eda ser suficiente como incentivo para leer el libro por pura curiosidad. Volvemos al tema: Al concluir, Brunaux dice que usar el t\u00e9rmino &#8220;celtas&#8221; implica degradar la ciencia. Rechazar esta cr\u00edtica &#8220;ser\u00eda admitir que la historiograf\u00eda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":3291,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[18,13,16],"tags":[66],"class_list":["post-226","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antiguedad","category-articulos","category-resenas","tag-celtas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/4\/2018\/06\/Celtes-Titel.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/226","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=226"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/226\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3561,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/226\/revisions\/3561"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3291"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=226"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=226"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/chronologiekritik.de\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=226"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}